Cuenta la historia de un chico llamado Lisandro, de 20 años, desde muy chico sueña ser boxeador, va a un gimnasio cerca de su casa, entrena todos los días para poder cumplir su sueño.
Una vez salió a correr junto a su entrenador, entre charla y charla chocan con un boxeador profesional conocido, con muchas peleas ganadas. Lisandro le sacó un diálogo. Quedaron reunirse al día siguiente después del entrenamiento.
Lisandro fue al lugar donde quedaron, hablaron de todo un poco. El boxeador le contó que lo había visto entrenar y que dentro de poco tendría una pelea en Ecuador, y le propuso ir con él. Ni lo pensó, dijo que sí, lo que más quería era cumplir su sueño.